Lo confieso antes de empezar: no vi la gala. Me hubiera gustado empezar el post con un comentario al respecto, pero no pude verla entonces, y ahora no tiene sentido.

¡No pasa nada! El premio del quiero del que quiero hablar, no se entregó el pasado sábado. Y no lo fue, no por incomparecencia, que tampoco estaba, sino por no convocatoria: no existe.

Sería bonito que hubiese un premio a la mejor gráfica de cine ¿no? Y esto podría incluir a los mejores títulos de crédito (una debilidad personal), y a la mejor campaña gráfica, con el cartel como máximo exponente. Habría que darle una vuelta, pero podría estar bien. Así, la gala sería más larga y con más premios técnicos de esos que a nadie interesa… ¡Vaya! esto no pinta bien antes de empezar.

Metámonos en el fregao: quizás el año que viene me complique más la vida, pero para este, partamos solo con los carteles de las cintas nominadas a mejor película del año. ¡Vamos allá!

EL AUTOR.

A primera vista, si ponemos todos los carteles juntos como si de la cartelera del cine se tratase, compitiendo entre si por atraer nuestra mirada sin reparar en quien sale, ni leer los títulos de ninguna película, el de El Autor es cartel que más atrae nuestra atención. Por lo tanto el que mejor cumple su misión en esa dura prueba. ¿Cómo lo consigue?:
1. Simplicidad de elementos.
2. Alto contraste entre los mismos. Lo que hace que lo que queremos contar se vea rápida y claramente. (Me gusta mucho el juego gráfico del fondo con esas hojas de papel que simulan un cuchillo).
3. Interpelar directamente al espectador mirándole fijamente. Este, uno de los recursos más frecuente en los carteles de cine, y sin embargo sólo esta presente en este cartel de los cinco que vamos a ver.

¿Lo que no me gusta? la imagen superpuesta en la camiseta. Pero porque siento que era la imagen destinada a ser protagonista del cartel, pero que, o bien no se atrevieron a ponerla a todo formato por su contenido explicito. O bien -me decanto más por esta- por una necesidad de ver el rostro de Javier Gutierrez y aprovechar su tirón mediático cimentado en sus recientes éxitos televisivos.

Un último comentario, mas bien un chascarrillo: me alegro muchísimo de ver en primerísima línea del cine español a Manuel Martín Cuenca para quien tuve el honor de hacer el cartel de su película Malas Temporadas. Muchos éxistos le han llovido desde entonces y seguro que seguirán haciéndolo ya sea como director o como productor.

ESTIU 1993. Olga Ortiz

Fresco, sencillo, natural, espontáneo, luminoso, casi una foto robada. Como lo es el espiritu de la cinta con esa mirada oculta que lo observa todo a medio camino entre la ficción y el documental.

El estilo de la cinta no casaría bien con una excesiva manipulación de la imagen, que pide ser todo lo que comentaba antes. Por eso creo que el uso de la tipografía muy gestual para el título es una elección acertada ya que ahonda en la expresión de esta idea.

VERÓNICA.

¡Cartel Perfecto! Si queires hacer buen cíne de género, sigue sus reglas… hasta en el cartel: la oscuridad que lo envuelve todo es “must” en este caso, y representar el terror en la cara, bien de quien lo ejerce o bien de quien lo padece, es otro de ellos. Y que mejor forma de hacerlo en este caso que con un grito desgarrador. Desde Munch, el grito silenciado -un cartel no se oye- , lleva representando el pánico ante lo desconocido que nos acecha.

LA LIBRERÍA.

A veces es una suerte no tener un mega estrella en el reparto… y poder contar la historia en un aparentemente sencillo cartel. Isabel Cixet siempre tiene ese espíritu Indi en su cine lo que le ayuda a este tipo de composiciones más fuera del mainstream.

Una mujer sola frente a un pueblo. Una mujer observadora del mundo que la rodea firme en sus convicciones, pero sola. Una mujer observada por todos por ser una rara avis aterrizada en un lugar que no la acoge y la hace sentirse sola, arrinconada, en una esquina de su librería. Sola, si no fuese por sus libros que la acompañan. Es la historia de la película; es la historia que resume el cartel.

Título integrado en la composición, no es común, si bien en este caso los factores jugaban muy a favor para poder hacerlo.

HANDIA. Iñaki Villuendas

Par mi, el ganador.

Potente, enigmático; elementos compositivos, los justos y necesarios, y nada más; presentados los protagonistas, si bien, no mostrados. Un cartel digno de las grandes producciones a los mandos de directores de firma. Es el cartel que tendría una película de Spielberg.
Elegante trabajo tipográfico. ¡Enhorabuena!

Parezco Edurne en “Got Talent” hablando bien de todos: ¡todo maravilloso! Pero creo que todos son buenos siendo muy diferentes en composición. No siguen un cliche de moda. Y sobre todo, son muy ajustados a la historia y tono de cada película. No son tramposos -que es un término muy de cine- y eso es muy bueno. Carteles que no quieren mostrarnos un fuego de artificio que luego no encontrará su reflejo en la película que veremos.

Una última refexión a modo de despedida: un premio que lleva como símbolo a un pintor no sería descabellado que otorgáse un premio a la gráfica ¿verdad?

 

  • Nota: sólo he podido encontrar la autoría de los carteles de Estiu 1993 y Handía. Intentaré seguir indagando y actualizar el post con la información.