La idea del storytellig es tan seductora como sencilla de entender. Muy probablemente esa sea la virtud que le otorga su brutal potencial. Dotar a tu mensaje de una historia que, como dirían los anglosajones, te ponga en los zapatos de tu interlocutor acorta tanto la distancia en la conversación que la convierte casi en un pensamiento propio: es decir tu idea la hace suya. Es perfecto.

Y sin embargo, hay un error, o mejor, ERROR garrafal que aborta el recurso y con él sus efectos. ¿Cual?…

Déjame que te cuente una historia:

En septiembre de 1988 empecé la universidad; facultad de San Carlos, Bellas Artes, Valencia. En un primer momento la ciudad me defraudo. ¿Donde estaba el mar? No era la imagen de mediterraneidad que había construido en mi cabeza. Y sin embargo, la gran sorpresa que me dio Valencia no vino de lo que veía, si no de lo que escuché.

La escena musical de Valencia a finales de los ’80 era sencillamente inaudita. Era un oasis. La radio, los pubs, bares, no digamos discotecas ponían una música que no se podía escuchar fuera de los límites de aquella ciudad. Parecía imposible, pero era así, estaba ocurriendo y sólo estando dentro de Valencia podías vivirlo.

Then Jerico, The Mission, Airplane Crashers, The Cult, Bomb the Bass, Ann Clack, The Silencers, Nietzereb, Split Second, Happy Mondays, Jesus & Mary Chain, Sisters of Merci, Stone Roses, The Shamen, Front 242, Simple Minds, Midnigth Oil,… van contando la historia de un lugar y un momento -permíteme que robe esta frase de la que a renglón seguido revelaré su autoría- y que fueron digno relevo de la movida madrileña.

No te contaré lo que pasó, ni como fue aquello; para eso te remito a un podcast “Valencia Destroy”. Un trabajo impecable de recopilación e investigación con una edición y post producción al servicio del magnífico guión de Eugenio Viñas quien junto a su alter ego Hada traza la ruta de aquellos años; dándole una dignidad que hasta ahora se le ha negado.

Aquel reducto de arte, cultura, música, juventud y diversión vivió aquello sin atisbar la necesidad por obvio para unos, por dejadez para otros, de reivindicar, comunicar, dar forma y crear un discurso entorno a lo que allí estaba ocurriendo. Por eso mientras no molestó a nadie el movimiento creció, evolucionó, floreció. Pero llegó el momento en que a alguien le empezó a molestar todo lo que en Valencia estaba ocurriendo.

Y entonces todo cambió: al hecho se le puso nombre (naming): La Ruta del Bakalao. Se empezó a difundir en los medios de comunicación de masas más potentes del momento, que era la televisión. Y la comunicación tenía un objetivo, para lo que focalizó la atención en aquellos puntos fuertes (en este caso débiles) que apoyaban ese objetivo. Así se trabajo para relacionar los términos de:

Valencia – Bakalao
Bacalao -Música de baja calidad
Música de baja calidad – Discotecas
Discotecas – Ruta
Ruta – Carretera
Carretera – Accidentes
Accidentes – Drogas
Drogas – Muerte
… y Valencia Murió. Este fue el coctel que a la postre y ante la falta de otro la sociedad compró e instauró.

Sala Arena Auditorium en la actualidad.

¿A donde quiero llegar?

Si tienes un producto, ya sea una botella de vino, un coche, un concepto de entretenimiento, una ciudad, etc. Cuéntalo, explícalo, sean cuales sean tus intenciones, de crecer y expandirte, o todo lo contrario localizarte y especializarte. Apropiarte de tu historia y genera tu relato. Aunque no lo veas necesario o te parezca accesorio, porque si no lo haces tu, alguién lo hará por ti y puede que sea para destruirte y entonces llegues tarde. De hecho todos construimos imágenes y relatos de todo cuanto nos rodea y nos provoca.

Conclu-yéndome

La palabra Storytelling enciera la clave del éxito: Construir un relato (Story) + Comunicarlo (Telling). Un sustantivo (la idea) + un verbo (puesta en acción). No lo olvides nunca es lo más importante, cualquier idea por buena que sea si no la pones en acción no vale nada. Olvidar esta segunda parte de la palabra es el ERROR garrafal al que hacía alusión al principio del post.

El resto, como siempre, puedes olvidarlo e inventar -verbo- tu propio camino -o sea tu idea-.
Nos vemos…