El pasado 20 de mayo, hace diez días -esta es una acotación estúpida en un post-, murió uno de los grandes del diseño. Bill Gold ha sido el diseñador que ha construido las imágenes de películas icónicas de la historia del cine: y sin embargo no lo conocías.

Si nos detenemos a ver la lista de directores para los que trabajó es impresionante. No es de extrañar si piensas que estuvo haciendo carteles de películas durante casi 70 años de profesión desarrollada entre Hollywood y Nueva York… ¿y no lo conocías?

Empezó en lo más alto, recibiendo en su primer año, y como segundo encargo tras el cartel de Yankee Doodle Dandy, el de la mítica Casablanca (1942); hasta llegar al último J.Edgar (2011) desfilaron por su estudio directores como Alfred Hitchckock, Stanley Kubrick, Elia Kazan, Sidney Lumet, Otto Preminguer, François Truffaut, Vicente Minnelli, Ridley Scott, y un largo etc. Pero sobre todos ellos, Clint Eastwood, a quien además de unirle una relación profesional lo hacía la personal.

…Y sin embargo, no lo conocías.

Se que esta es la muestra de sus trabajos más conocidos, pero es que estábamos hablando de imágenes icónicas de películas icónicas. Pero la lista de carteles es inmensa. Hay de todo: carteles minimalistas, carteles con composiciones abigarradísimas, carteles con ilustración, con fotografía, carteles pop, retro, psicodelia, alternativos, comerciales,… siempre diseñados al servicio de la historia, al servicio de la idea del director una veces, al servicio del productor otras. Bill Gold representa una forma de diseño invisible en el que su trabajo no reivindica autoría sino que reivindica al producto al que representa, aquello que vende. Es un diseño invisible ya que lo que pretende es que brille el contenido de su propuesta y no el continente que la transmite. Quizás fue uno de los primeros que entraron en el medio no atacándolo desde el concepto de ilustrador, sino desde el concepto de diseñador.

Te invito a que conozcas sus trabajos y descubras la variedad de resultados que obtuvo, y descubrirás como logró mantenerse durante tantos años en la brecha. Hay de todo, carteles buenos, sensacionales,… y malos, también hay malos. Pero no pasa nada, no hay ni medio pero que poner a su trabajo. ¿Por qué? Porque no se puede ser genial siempre, pero sobre todo porque es muy importante tener claros los objetivos de cualquier trabajo de diseño y comunicación: que queremos contar, cual es la historia, cual la sensación a transmitir, etc. Y no que aspecto final quiero. Y esto no es trabajo sólo del diseñador sino también de quien encarga ese diseño y del briefing que lo acompaña. Si nos fijamos muchos de esos carteles que podemos considerar como fallidos son producto de la moda del momento puesta al servicio de películas que también, como sus carteles, pasaron de moda.

Te presento a Bill Gold. ¡Ahora ya le conoces!